Con porte de tiempo (I)

Agosto 24, 2008 at 7:58 am (Historias)

Quería que alguien viniera y me salvara, que me diera una esperanza para sustituir la fuerza que poco a poco se exiliaba de mi cuerpo por el forcejeo. Pero no había siquiera algún zumbido que denotara la existencia de la carretera, ni grillos que ubicaran la noche. Sólo sentía, olía y oía sus dedos en mi cuello; mi cuello, que crujía como buscando eco en la distancia.
En su sombra se hundían los vitrales de mi débil dinastía, y como sirope, sobre un ciruelo amargo, subían ocasionalmente los murmullos del telar de Ángela. Esto cuando miraban los gritos que el año germinaba estadios y que me era posible, tal vez en marzo, escuchar las ramas furibundas del ciruelo recitar unas palabras del mundo y firmar con aguda caligrafía su nombre en el vitral.
Es Ángela -musitaba él, cuando advertía un rubor en mi mirada- teje, y es sorda.

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