El Don Juan
Tres leguas frunce la arena
antes de la lluvia blandir.
Marchan tres leguas de alba
y añejo cacarea el brío
de luna monumental.
el tiempo apaga las velas
y pule con gracia el timón,
que se mece como una rueca,
hilando en los hombres el sur.
“Pero no hay otro anhelo
que dormir descalzos del día”
-Dice él-
“Pero no hay otro día
en que alcanzar el sueño
calzando un anhelo.
¡Lo lamento, timonel!”
“Asuma velas, querido capitán:
ya vira el cielo
el horizonte de sus hombres”.
Las dunas soplaron lunas
mientras aún solían partir,
Y la noche tragó al piélago
mientras sufría por huir.
Tres leguas frunció la arena
un bajel gangrenado,
antes de la lluvia sisear.
Marchó tres leguas el alba,
sin brío alguno encontrar
del naufragio que engulló a la noche
bajo el silencio del Don Juan.