Realidad emigrante

Abril 20, 2008 at 8:37 pm (Poesía)

Salpiqué el muro con cincelados guiños
para que me sonriera el desvarío
y el muro luciera menos muro,
y la muerte menos viva.
El camino sigue anudando su garganta, sin embargo.

Pensé viajar de una noche a dos
y tender al crepúsculo en las estrellas,
pero el ritual del anochecer se retuerce en olvido.
Al no mecer al día.

Me perdí entre tantos conceptos,
tanteándolos de sueños
Cuando el concreto suplicaba cantidades.
Rayarlos de muerte, cuando sólo
sabía a rayar al alba.

Yo sólo ignoro latente
qué será del cielo
al encerrarse en la bóveda de la Tierra.
Qué será de la tierra
concibiendo polvo
para amante del ensueño.

No será el viento
quien retracte sus palabras
al ser eco del muro.
Al cegarse a los caminos
desbrochados de un sendero.

Serán las pisadas
quienes cincelarán la tierra.
Y los ladrillos perecerán esquivos.
Pues nada puede concebir una realidad
que no se llame a sí una emigrante colona.

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El cuarto de baño

Abril 7, 2008 at 3:34 am (General)

Isaac Asimov durante una entrevista explicó lo siguiente:

Si dos personas viven en un apartamento y hay dos cuartos de baño, entonces los dos tienen libertad para usar el cuarto de baño cuantas veces quieran y pueden estar en el cuarto de baño todo el tiempo que deseen y para lo que deseen usarlo. Y todo el mundo cree en el derecho a cuarto de baño y en la libertad a usarlo cuando le apetezca, nadie está en contra de eso, todos creemos que debería estar hasta en la Constitución.

Pero si hay veintidós personas en el apartamento y solamente dos cuartos de baño, no importa cuánto crea la gente en la libertad y el derecho a cuarto de baño, porque tales cosas no existen. Entonces hay que establecer turno para cada persona para usar el baño, se tienen que establecer normas como que no puedes usarlo para cortarte las uñas, solo para necesidades y ducharte, lo que tendrás que hacer en poco tiempo… tienes que golpear la puerta para entrar… “¿Aún no estás listo?”… y así.

De la misma manera la democracia no sobrevive cuando hay superpoblación. La dignidad humana no puede sobrevivir a ello. La comodidad y la decencia no pueden sobrevivir a ello. A medida que crece la población planetaria el valor de una vida no solamente declina, sino que al final desaparece. Ya no importa si alguien muere. Cuanta más gente hay, menos importa cada individuo.

Fuente: Historias de la ciencia

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Realmente le concedo la razón.

Hoy divagaba, después de escuchar tantas veces la afirmación de que los animales son precisamente como nosotros, quienes también somos animales. Biológicamente les concedo la razón, sin embargo, discernimos en el patrón que nos da a entender la naturaleza: la lucha por la supervivencia y el equilibrio. Nostros, los humanos, carentes de instinto y con alegorías sensoriales de nuestra mente, nos encerramos en la ambición, más que en la supervivencia y el equilibrio lo corrompemos con destrucción, como si cada ente humano fuera una raza totalmente distinta. Nos inventantamos un intento de equilibrio para cubrir el caos inevitable, a diferencia de las demás especies de animales quienes se crean a partir del órden.

Todo nuestro equilibrio, nuestra lucha por sobrevivir, es meramente ficticio. Somos una especie en cada cuerpo humanoíde; pero el mundo no tiene cupo para tantas. Somos el caos y la destrucción de una de las pocas dimensiones habría encontrado vida.
Al menos esta ironía nos da una afirmación: no hay propósito en el surgir de la vida, todo carece de sentido, somos un remoto azar. Y nos da el alivio de que toda la perfección que reside en los fractales del mundo que palpamos encuentra la forma de marchitar. Y todo marchita cuando da a luz dioses que -dejando de lado la moral de un bien o un mal- sólo pueden conceder la destrucción.
Es bello, me parece, a pesar de todo. Pero no puden existir dioses donde se encuentran más; tantos humanos se limitan unos a otros a probar la catarsis de la libertad; por lo cual, desaparecen los dioses y sólo sobra un caos desapercibido.

No, no somos como los demás animales, no podemos mantener un órden, o quizá ellos son los que no lo son, pues no pueden controlar la plaga humana que se les viene encima.

Ya me desvié mucho de lo que pretendía con este post =P

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blah

Abril 6, 2008 at 7:30 pm (Personal)

.

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Animluf

Abril 5, 2008 at 2:54 am (General)

Almirante sin pasos
carbón del cielo,
que lo hace tan basto
y carcome sus bordes,
desde un exilio
a aquel entierro
de huellas nómadas
bajo paredes.

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Una palabra

Abril 2, 2008 at 4:43 am (General)

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