Nada
Tengo tanto que escribir que a veces la tinta no alcanza si quiera para el primer atisbo de palabra y detengo todo en blanco.
Quizá una página vacía dice lo suficiente y certero; ella, siempre limpia pero anegada de intenciones e historias que podrán borrarse sin necesidad del fuego. Aunque más arduo es el tiempo.
Un suspiro, una sustancia, un pedazo de necedad extraído de un lejano olvido, y todo gira, en torno a nada. Eso es siempre.
Comodidad, ruido, una página desbordante de palabras anodinas, sórdidas… ¡antes muerta!
-¿Antes?-